¡NO podemos cambiar! ¿O si?

¿Cómo nace la necesidad de un cambio verdadero?

Siempre he sido una persona que le gusta el trabajo que hace y mis clientes también han estado satisfechos con el trabajo. Es muy curioso que siempre he tenido trabajo, siempre tengo trabajo, sin embargo jamás ha llegado a mi la estabilidad económica que he anhelado durante estos once años, lo he intentado, y aunque se que a veces el camino puede ser complicado, me frustra mucho tener que volver cada mes con las mismas cantaletas de siempre. El dinero se ha convertido en un objetivo difícil de conseguir, sobre todo cuando ves que tu círculo de amistades están prosperando -o al menos así lo transmiten- en sus respectivas profesiones, una envidia un poco enfermiza empieza a crecer en mi interior.

En medio de este caos personal decidí cambiar, pensaba que era imposible que alguien que hace las cosas bien, es honrado y trabaja todos los días esté metido en problemas financieros tales que se sienta ahogado y abrumado por estos temas, y que en 11 años no haya encontrado la manera para resolver estos temas, pero si, si es posible, y ese soy yo.

Como soy inexperto en temas financieros y de autoayuda decidí empezar a preguntar con familiares y conocidos algo muy sencillo, algo que fue lo primero que se me ocurrió, la pregunta era ¿Crees que una persona puede cambiar?, aunque yo quería que la respuesta fuera “si”, me sorprendió mucho escuchar a gente cercana que en su mayoría me respondió que “no”, que una persona no podía cambiar, en general las respuestas se pueden sintetizar en que: una persona no puede cambiar porque ha adquirido hábitos durante toda su vida que lo han formado y esos hábitos están tan arraigados y nacieron desde que eras un bebé, así que en general no, no se puede cambiar. Pocas en verdad fueron las personas que dijeron que si, tal vez 2.

Me quedé muy consternado porque yo realmente lo deseo, yo creo que si, que una persona puede cambiar, y la pregunta la hice buscando un apoyo que me sirviera de palanca, curiosamente no hubo tal apoyo, por ello pensé que de todas formas tengo que intentarlo, es necesario.

Decidí que las personas negativas no tendrían porque influir en mi vida así que no quería prestar oídos a aquellas personas que solo iban a limitar mi crecimiento.

Saqué dos conclusiones muy importantes de este pequeño pero significativo experimento de las preguntas.

1.- Es probable que una persona no pueda cambiar porque ha condicionado a su cerebro a que un cambio no puede existir, eso las hace aceptar su situación actual y ver otras realidades como más ajenas o inalcanzables. Entonces no lo intentan porque saben que es una tarea que no podrá ser cumplida. Y como decía una frase en un programa de tv “prefiero evitar la fatiga”.

2.- Si lo vemos desde una perspectiva masiva podría aventurarme a decir que si la mayoría de personas piensa que no se puede cambiar entonces estamos generando una idea de lo que llamaré “colectivo del fracaso”. Has escuchado la frase “tenemos el gobierno que merecemos”, yo jamás había estado de acuerdo con esta frase, porque creo firmemente que ni yo ni mi familia nos merecemos este gobierno; hoy día sigo en desacuerdo pero la frase ha cobrado un nuevo sentido, si en mi país la idea del gobierno está seguida de un “colectivo del fracaso” y se vota por quien es “menos peor” entonces la ecuación es válida, tenemos el gobierno que merecemos.

Después de hacer este análisis seguí con la tarea y el deseo de cambiar, como sigo hasta el día de hoy,  en aquel momento estaba un poco más confundido que antes pero al menos empezaba a comprender mi situación, definitivamente fue la mejor manera de comenzar este camino.

Tu que piensas ¿Crees que una persona pueda cambiar de verdad?

Dame tus comentarios, vamos haciendo grupo.

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