Recaer pero no caer

Recaer es frustrante, cuando estás en la búsqueda de un cambio personal, en cualquier área requiere de una entrega especial, incluso de mucho valor para llevar a cabo acciones a las que no estás acostumbrado pero que son necesarias, pones el empeño en ello, tomas al “toro por los cuernos” y empiezas a introducir en tu vida esos cambios necesarios para cambiar de mentalidad, hábitos o cambiar la vida misma.

Nadie dijo que será fácil, es un proceso muy grande que abarca diferentes áreas de tu vida y formación, imagina a un adicto que quiere dejar de serlo, seguro hay noches interminables, desesperación y arrebato, de por medio se ponen muchos sentimientos y acciones, el cerebro y el cuerpo entran en una lucha interminable por dar las mejores razones para volver a la deliciosa adicción. Necesitan un poco, nada más un poco, los adictos se juran así mismos y al mundo que solo necesitan un poco y ya.

Ahora llevemos este mismo ejemplo pero con un contexto diferente -quiero cambiar mi situación financiera, mi empresa, mis miedos, etcétera- claro que existe una ámplia posibilidad de recaer, aunque parezca difícil de creer la situación por la que estás atravesando actualmente, de la que quieres salir, la has creado tu mismo y por algo te gusta, esta situación tiene algo que sientes placentero, si, aunque suene muy raro y extraño es la verdad, estás de alguna manera muy agusto con la situación actual, aunque quieres cambiar porque sabes que está mal.

Cuántas relaciones amorosas hemos conocido con estas características, para los ojos del mundo tu pareja es la peor, de alguna manera tu sabes que es cierto pero no puedes dejarla, porque te has hecho adicto a ella. Tiene algo que aunque te haga sufrir te parece bien, hasta que un día, analizando tu situación te das cuenta que no puedes seguir así, que debes dejarla, y te vas. Pero otro día la llamas arrepentido y le pides perdón y vuelves, vuelves exactamente al mismo sufrimiento previo, porque aunque no queramos admitirlo, nos gusta este estilo de vida.

Así con las finanzas, la empresa y la prosperidad económica y personal.

Muchos podrán decir que no, que eso no es posible, que la situación está difícil, que el dólar subió, que el cliente no paga, que el trabajo es escaso y que hay que cuidar el que tenemos, que así nos tocó vivir; y como esas, miles de frases “reales” con las que tranquilizamos nuestro interior y las hacemos tan nuestras que terminan por acompañarnos siempre. Pero un día intentas cambiar y dices -hasta aquí-, voy a cambiar la vida, voy a hacer lo que siempre he querido hacer. Y lo intentas, hasta que la realidad te hace recaer y te pone boca abajo contra el piso, hueles la hierba y comes polvo y dices y ya no más.

A mi me pasó, o mejor dicho me pasa hasta el día de hoy, quiero decirte que es completamente normal, a veces estamos hartos y queremos mandar todo al diablo, queremos una dosis de nuestro yo de antes, y sentirnos mal o insultarnos y menospreciarnos o pagar todo con la tarjeta o maldecir nuestra suerte u odiar nuestra empresa y estas recaídas te hacen olvidarte del cambio que tanto deseas. Pero aquí es importante que te comente lo que yo he aprendido, el secreto -aunque suene trillado- está en la mente, nos podemos dar el lujo de recaer pero no de caer completamente, entiendo que nuestro cuerpo a veces necesita de estas recaídas para darte cuenta que en efecto, estás en el camino correcto, que has tomado la decisión correcta, un cambio no va a ocurrir de la noche a la mañana, un cambio te va a llevar a confrontarte con tu enemigo más peligroso y al que le tienes tanto miedo por que te conoce a la perfección, osea tu mismo. Y hay que vencer a uno mismo, pero no lo vas a lograr si no te cultivas y cultivas tu mente y haces crecer tus pensamientos, la decisión ya está tomada, ya es tuya, si no la alimentas con sabiduría, si no la cultivas con información que te haga crecer, entonces perderás. Te invito a que cuando tengas una recaída la combatas con textos, con ejemplos, con videos, encuentra ayuda en los libros, en los blogs, en lugares donde haya personas que puedan contarte su experiencia. Es importante que no pidas consejos ni opiniones, por que nadie a quien se los pidas ha vivido y siente lo mismo que tú, mejor lee o escucha y saca tus propias conclusiones, te darás cuenta que eso te engrandecerá mucho más.

Recaer puede pasar, caerte no, caerte no puede pasar jamás.

Y tú has recaído?

Qué has hecho?

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