Viviendo entre mentiras

Las mentiras son comunes entre las personas y su círculo social, las hay piadosas, las hay mortales, otras que se hacen por seguridad, en fin, todos hemos dicho algunas y nos han dicho otro tanto, algunas se creen, otras se descubren y otras más se descubren pero no se le dice a nadie que se sabe la verdad, nuestras razones tendremos, pero así lo aceptamos.

Hay un tipo de mentiras que son más peligrosas y no porque las otras no lo sean, sino porque son creadas por nosotros mismos, pero su objetivo no es otra persona externa, no, el objetivo tristemente somos nosotros mismos, las mentiras que nosotros creamos como placebos a nuestra propia existencia, esas mentiras están metidas bien adentro de nuestro organismo y las alimentamos día con día, las hacemos crecer, como un virus que habita dentro de nuestro cuerpo crecen y toman el control total de nuestro ser.

Vivimos literalmente una mentira, yo era así, yo vivía entre mentiras, vivía una vida que no me correspondía, que no me pertenecía al cien por ciento, lo que mostraba de mi era totalmente diferente a quien soy en la realidad.

La mentira más difícil de asimilar fue darme cuenta que mi estilo de vida no correspondía a mis ingresos, entonces tenía que aparentar un estilo de vida que no podía pagar y sin darme cuenta estaba envuelto en una serie de deudas de las cuales hasta el día de hoy me arrepiento y entiendo que seguiré cargando por lo menos todo el próximo año.

¿Cómo me di cuenta de esto? pues después de leer los libros que he comentado en posts anteriores llegué a un video de un conductor de televisión de un programa aquí en México, jamás imaginé que un conductor de televisión pudiera dar un tema sobre emprendedores, pero le di una oportunidad, además duraba más de 3 horas, así que me di el tiempo para verlo y me encontré que estaba basado en el libro “padre rico, padre pobre” y otros del mismo autor, y en ese lapso dio una síntesis bastante completa sobre las mentalidades, sobre la riqueza y estos temas en los que hasta hacía ese momento yo no me había dedicado a analizar. Fue una sorpresa mayúscula encontrarme en un video de un personaje de televisión y que me describió y descubrió desde múltiples perspectivas, me sentí como cuando juegas a las escondidas y crees que estás bien escondido pero desde lejos se te ven los pies y te encuentran en medio de carcajadas, es decir, yo había sido descubierto desde hace mucho tiempo, mis mentiras -según yo muy elaboradas- estaban ya documentadas y analizadas.

Sentirme descubierto me llevó a la inmediata negación, cómo era posible que yo me mintiera a mi mismo sistemáticamente para hacerme creer que mi estado financiero era el óptimo, que mis deudas y mi empresa estaban bajo control y que yo era alguien próspero. Craso error, me inventé una vida que no me correspondía, abusé del uso de tarjetas de crédito, perdí un bien inmueble -del que ya hablaré después- tratando de sostener una idea erronea de mi, pedía prestado para pagar otros préstamos mientras le sonreía a todo el mundo fingiendo que todo iba viento en popa. Pero -es importante que lo diga- todo esto pasaba mientras yo pensaba firmemente que las cosas iban a mejorar.

Después del enojo y la rabia de darme de frente con una realidad absurda decidí que tenía que leer aquel “padre rico, padre pobre” para entender de mejor manera lo que estaba viviendo, para ese momento todavía estaba muy “sensible” con los descubrimientos, definitivamente no sabía lo que vendría tiempo después.

No le comenté a nadie lo que había descubierto, pero algo comenzó a cambiar en mí, mis errores financieros se volvieron más evidentes, me di cuenta con más facilidad cuando estaba haciendo algo que estaba mal, me percaté cuando el supermercado lo pagaba a meses sin intereses, o cuando tomé el poco ahorro que tenía para pagar sueldos, antes no lo habría notado, pero ahora era evidente, comencé a recordar ciertas acciones y me sentí peor, me insulté frente a todos los espejos. Y me arrepentí de varias decisiones.

Esto fue realmente el comienzo, venían cosas más duras, cosas que no esperaba y que espero contar en los siguientes posts.

Escríbeme, es grandioso saber que alguien me lee.

2 comentarios sobre “Viviendo entre mentiras

  1. Fue hermoso…
    Aplaudo tu post, yo jamás he pasado por algo así, mi educación y mi personalidad me llevan a pagar todo en efectivo o de contado, y la cultura del ahorro siempre fue muy marcada para mi, no así para mis hermanas.
    Sin embargo en algún momento Alice echar todo por la borda y darme la vida de lujos que mis amigos ostentan… fue un error, me sentí mal conmigo y me reprochaba cada tarjetazo. Llegue al punto en que debia y debia y no llegaba a pagar puntualmente, así por dos años. Hasta que me harté! no más mentiras para mi.

    No destroce mi tarjeta pero ningún pago se difiere a más más 6 meses y debe ser forzoso sin intereses y sólo para algo indispensable.

    1. Muchas gracias por tu comentario, muy enriquecedor, te envidio al haber tenido esa formación, supongo que ello te dió la fortaleza necesaria para cambiar y volver al buen camino.
      Gracias de nuevo, ya tengo un nuevo post, espero te guste.
      Si me permites voy a tomar la idea de la formación personal de la que me hablas para un post posterior.
      Un abrazo.

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