Saber algo que no quieres

Cuando sin quererlo te enteras de algo que no querías saber.

El conocimiento es poder, el saber te llena de una fuerza especial que hace sentir muy bien, te llena; sin embargo, hay momentos donde este conocimiento te confronta, te pone en evidencia, y no quiero decir que necesariamente esto es malo, no, al contrario, estos hallazgos personales pueden llegar a ser un grito de guerra. Pero indudablemente son difíciles y se necesita cierto trabajo mental para procesarlos o al menos lidiar con ellos.

¿Y qué pasó? ¿Cómo es que llegué a estas conclusiones? bien pues sucede que me encontraba en alguna tienda en línea de libros y como recomendación me llegó un libro de nombre ágil y divertido, “Apuntes de una oveja freelancera”, un libro que leí muy rápido y que resulta ser una buena guía sobre el dinero y en general te invita a clarificar la relación que tienes con tus finanzas, hasta este punto podría resultar sencillo, digerible y podría ser información útil pero no tan basta como los otros libros que había leído hasta ese momento, pero no, no fue así, de hecho resultó ser más complicado y complejo de lo que yo imaginé, no por el libro en sí, como lo mencioné, el libro fue de lo más ameno, pero lo que pasó después no lo fue tanto.

Algunos días después de haber terminado de leerlo llegó a mí como un golpe todo ese conocimiento que no quería, que no estaba buscando y que vino a cambiar buena parte de mi percepción de mí mismo, en alguna parte del libro te hace una descripción de la manera en como debes administrar el dinero para que lo puedas aprovechar, ahorrar, gastar o distribuir de una forma más adecuada, algo tan sencillo cambió mi percepción diaria a partir de ello, cuando pude entender esta información me di cuenta de lo mal que se encontraba mi relación con el dinero, de lo mal administrador que era y que en efecto esto no quería saberlo, ya que ahora que lo sabía y lo entendía, debía tomar cartas en el asunto, y no, definitivamente no estaba preparado.

Yo tenía una manera de tratar al dinero, cada vez que un cliente me pagaba ese dinero que llegaba a mis manos únicamente permanecía conmigo por algunas horas ya que se disolvía de inmediato, obvio, lo gastaba en cosas que parecían reales, que eran necesarias, sueldos, pago a proveedores oficina, casa, gasolina, bancos, sólo por mencionar algunos ejemplos. Pero para mi resultó ser imposible de aplicar esta fórmula de reparto que se proponía en el libro, me pareció de entrada muy absurdo que si la autora no conocía los problemas particulares de cada persona pudiera generalizar la solución.

A partir de ese día cada vez que alguien me pagaba lo único que pasaba por mi mente era “divídelo, divídelo” y por eso odiaba saber, por que no podía dividirlo, tenía que ocuparlo como lo había hecho por tantos años, y mientras lo gastaba me recriminada más; no pude hacerlo.

Un día cotizamos un proyecto de 3 meses, el cliente aceptó el costo y nos dio la sorpresa que pagaría el 100% del proyecto en una sola exhibición, el dinero entró a la cuenta completo, podríamos decir que era el momento idóneo para aplicar el plan administrativo que deseaba, si en algún momento yo podría aplicarlo era en ese preciso momento, “es ahora o nunca” me dije, un mes después, muy decepcionado de mí, mi estado de cuenta confirmaba algo que yo ya sabía, el dinero se había terminado entre pago a tarjetas, sueldos de mis empleados y algunos pagos atrasados, la decepción fue más grande al darme cuenta que yo había gastado el presupuesto de un proyecto de 3 meses en uno solo. Nuevamente no pude hacerlo, me recriminé tanto.

El saber algo que no quieres ha sido algo muy duro en mi formación dentro de mi proceso de cambio, aunque fue uno de los primeros libros que leí su eco llega hasta el día de hoy, fuerte y claro, aun es un reto complejo. Sin embargo en esta temporada también di el paso más significativo hablando financieramente, un paso del que hablaré un poco más adelante, pero que nació por estos días, y del cual me siento tremendamente orgulloso, corté de tajo todas las tarjetas de crédito.

¿Qué opinas?¿Te molesta saber cosas que no quieres?¿Cuáles cosas?

2 comentarios sobre “Saber algo que no quieres

  1. Interesante post.

    Hay verdades que son tremendamente incómodas, y en muchos casos es aplicable el refrán ojos que no ven corazón que no siente.

    Hay verdades que conoces y debes callar, hay otras con las que debes enfrentarte, …..

    Pero en cualquier caso, yo sinceramente soy muy poco aficionada a los libros de emprendimiento, economía, autoayuda, …., porque pienso que cada persona es un mundo, y cada uno requiere una solución muy particular.

    Dicho esto, lo de destruir las tarjetas, en lo referente a las tarjetas de crédito, fue una medida que yo tomé hace más de un año, pues mi situación llegó a un punto insostenible (fruto de tirar de tarjeta de crédito). Al final, yo sólo conservo una tarjeta de débito, el resto, las destruí, pues todo el dinero que te prestan, has de devolverlo, y si no lo tienes, …..ahí viene el problema.

    No es una cuestión de que no seas un buen administrador. Para mí es una cuestión de recursos, o los tienes o no.

    Un afectuoso saludo

    1. Hola Adela muchas gracias por tu aporte, en verdad es útil siempre leer a personas que ya tienen experiencias previas, me enriquece mucho saber que otras personas han optado por caminos similares a los mios y han podido salir adelante por que a veces es muy complicado.
      Un abrazo para ti de vuelta, es un gusto que me visites, estaré pendiente de Mi web de Salud.
      Va el saludo para ti.

¿Qué opinas?