Perder la fe en uno mismo

Hay momentos en la vida que nos llevan a perder la fe en uno mismo, es un sentimiento muy humano, uno que te da un golpe de pura realidad, te despoja del aliento, te hace enfrentarte a tu “yo” más despiadado, al más crítico, al que guardas en tus adentros, emerge simplemente para seguir golpeando ahí donde más duele.

Hoy escribo sobre este tema gracias a las palabras de una lectora que me inspiraron a hablar sobre perder de fe, porque me ha pasado y he sentido en carne propia ese momento cuando te encuentras frente al espejo preguntándote si lo que has hecho en la vida ha valido la pena, irremediablemente conoces la respuesta, pero buscas con los ojos viendo el reflejo de tu rostro a ver si no hay alguna posibilidad de que te digas lo contrario.

Perder la fe en nosotros mismos podría resultar peligroso y arriesgado, si pierdes la fe en tí, te estás perdiendo a ti mismo, y si te pierdes a ti mismo no habrá razones para continuar. Por ello es de real importancia que valores el impacto que has tenido sobre las personas, es probable que te des cuenta que tu mismo puedes ser la fe para alguien más.

A mi me pasó, creo que fue un punto muy difícil en esta búsqueda de mi crecimiento personal, de hecho creo que es tema medular de mi búsqueda de cambio. Yo siempre fui una persona llena de amigos, hasta cierto punto un líder, creativo, empresario, una persona que puedes apostar que le irá bien en la vida. Así me veían muchas personas, incluso cuando di clases en una universidad muchos de mis alumnos me vieron como un modelo a seguir, un profesor duro, que había estudiado lejos y que ejercía de manera profesional la materia que les impartía; desde que fui profesor, jamás falté en las fotos de generación de mis alumnos, siempre me eligieron de padrino, de referente. Pero no, la realidad era otra completamente.

-Es tan fácil leerlo, pero tan duro escribirlo que ni siquiera tengo idea de cómo proseguir-

El golpe de la realidad se fue gestando a través de los años, de a poco se fueron juntando los ladrillos que levantaron un muro y luego ese muro se engrosó hasta convertirse en mi calabozo infinito, me di cuenta que pasaba más tiempo tratando de mantener una imagen que construyéndola realmente, en medio de esta idealización personal me comencé a dar cuenta que realmente estaba en el mismo punto que cuando inicié, habían pasado ya varios años desde que había puesto mi empresa y empezado a dar clase, pero yo seguía en el mismo lugar estancado, por ejemplo, tenía el mismo coche de siempre, no salía de vacaciones, vivía al día, odiaba los días de pago porque nunca había en la cuenta de banco para pagarles a mis empleados, ahí, justo en esa temporada fue dónde me metí a este laberinto del cual intento salir hoy día, un laberinto que me pone nuevas paredes, y que cada vez se ve más grande, más imposible. Fue también en esta temporada donde sentí lo que era perder la fe en mi.

Me decía a mi mismo -¿Cómo es posible que sabiendo lo que sabes, haciendo lo que haces debas pasar por estas penas?- y me lo recriminaba una y otra vez, pero no hacía nada por cambiar,  y entonces me fui apagando de a poco, dejé de dar clases, perdí empleados, me metí en préstamos, mis padres tuvieron que ayudarme muchas veces, puse las tarjetas a tope, y conocí unas deudas horribles que todavía las tengo como fantasmas que me siguen.

Pero por afuera todo debía ser una apariencia de felicidad y estatus, -que idiota-, perder la fe en mí, me enseñó una persona que no conocía, me aventó a los brazos de la autocompasión y el odio hacia mi persona, comencé a insultarme y a remarcar los errores -sobre todo financieros- que tenía. Me sentía tan distante de lo que quería para mi que definitivamente ya no me reconocía a mí mismo.

Hoy estoy llevando un camino donde busco obligarme a salir de este atolladero, los libros me han ayudado mucho, pero la lucha se da todos los días y es una dura batalla, por ello, perder la fe en uno mismo no debe ser sinónimo de derrota, debe ser una alerta muy sana que debes identificar y tomar cartas en el asunto, hazlo por ti, para que un día otra vez frente al espejo te des cuenta que eres un gran ser humano.

Hasta el siguiente post.

Cuéntame de ti.

Gracias a la persona que me escribió e inspiró este post.

4 comentarios sobre “Perder la fe en uno mismo

  1. Yo también pierdo la fe de vez en cuando. Creo que eso va con el rollo de ser humano 😉
    Ennserio, ya que nos pasa y nos pasará lo mejor es idear un sistema para salir de ahí.
    Muchas gracias por el post, me encanta.

    1. Gracias por tu comentario, me gusta la idea de crear un sistema muy general para ayudarnos, debemos de escribirlo juntos, teparece?

  2. Igual que los anteriores que he leído, me parece hermosa la forma en que escribe. Me he vuelto su fan desde hace unos días, considero que llegue en el momento justo.

    Este post en particular me encanta, aplica la muy típica exclamación de “yo creí que sólo me pasaba a mi”.

    La autocrítica y fustigación es tan dura e implacable, sabe justo donde darnos.

    Es duro mirar donde estas parado y volver la mirada atrás, mirar a los ojos a tu “Yo” de hace unos años, quien tenía sueños y metas, y una idea clara de donde quería estar cuando llegará a este día, y darte cuenta de que aunque el camino fue largo, también fue tortuoso y poco productivo. Tantas malas decisiones no te llevaron a donde pensabas estar.

    En fin, enriquecerse no es sólo un tema de dinero y finanzas, creo que un poco de amabilidad y consideración a nuestros errores nos viene bien, a mi si. Hacer las pases con ese “Yo” del pasado y pedirle que te inyecte una buena dosis de esa esperanza que tenía, quizás sólo eso haga falta. Eso y disciplina.

    Agradezco sumamente leer sus textos. Espero a leer el próximo.

    Atte. Citlally Luna

    1. Citlally agradezco tus comentarios, en verdad me es muy grato conocerte y además saber que te identificas con mis textos. A mí me sirven de terapia, sentía que tenía que decirlo, y si a eso le agregas que personas como tú me lean me hacen realmente feliz. Si me permites tomaré tu frase “yo del pasado y pedirle una dosis de energía” para escribir un nuevo post. Te mando un saludo enorme a donde quiera que te encuentres.

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