Malgastar el tiempo de vida

Grandes son las maravillas que nos ha brindado la naturaleza para poder vivir, el tiempo es una de ellas y una demasiado valiosa, el tiempo que ha sido definido de mil maneras; ha sido perseguido, ha querido ser cambiado, se añora que vuelva o al menos que se detenga.

De aquí partimos hoy para empezar a darle forma a la búsqueda de un cambio personal, la compresión del tiempo es fundamental para entendernos como seres humanos, para que nos quede claro todos aquellos factores temporales que debieron ocurrir para que podamos sencillamente existir como hoy nos conocemos.

Y que quede claro que estoy hablando del tiempo desde mi óptica, porque como todo, el tiempo también es un tema que cada uno entiende a su manera, cada persona asimila de manera distinta el tiempo, al parecer tenemos claro que el tiempo no vuelve, que sigue su imparable curso, pero, sigue, avanza contigo o sin ti.

Muchas frases y pensamientos le han dado forma e incluso lo alaban como si con ello buscaran que les rindiera más, o que al menos pudieran ganarle una partida de vez en cuando.

Y es que el tiempo -como ya lo decíamos- es maravilloso y es exacto, nos rodea y avanza con nosotros, es nuestro, es un instrumento que nos ha sido prestado por algunos años por el universo para convertirlo en lo que a nosotros nos plazca, incluso en nada.

Con este regalo que nos ha sido otorgado era muy fácil perdernos en su esplendor y lejos de tomar ventaja con él, nos hicimos sus esclavos y llegaron los problemas, nos dejamos atar por esquemas temporales que nos hacen estar maniatados y sometidos, esto nada tiene que ver con la libertad que la vida nos ha dado.

El tiempo entonces resulta ser nuestro enemigo y lamentablemente en su nombre hemos escondido los mejores y más estructurados pretextos para seguir anclados en el lugar donde estamos y que a muchos no nos gusta. Y al final todo se resume en que “no hay tiempo” para las cosas que realmente nos importan, y si para aquellas que nos consiguen un sustento económico.

Entonces odiamos el tiempo, y queremos dormir cinco minutos más y vivir para añorar el viernes y esperar con ansias las vacaciones y suplicar para que la pensión para el retiro sea buena, pero eso sí, agradecer todos los días por “un día más”.

Esto nos lleva a concluir la forma tan artera e indiscriminada en que malgastamos el tiempo todos los días, y es lógico, jamás se nos enseñó la forma en cómo lo debemos aprovechar, nunca nos hemos permitido jerarquizar las prioridades para saber lo que realmente importa y que el tiempo te da la oportunidad de aprovechar pero tú decides tirar por la borda y lo intercambias por objetivos que parecen más reales y sensatos.

No se trata de juzgar a nadie, se trata de invitar a pensar, se trata de pedirte por favor que voltees a ver tu reloj para saber la hora exacta cuando decidiste cambiar, no para añorar salir de tu trabajo que tanto odias para luego sumergirte en una rutina que te choca.

Hoy te invito a que aprovechemos el tiempo, que nos está siendo prestado por un tiempo definido, ¿recuerdas cuando de pequeño subías a un juego mecánico que duraba 5 minutos?, entonces aprovechabas cada segundo para disfrutar lo más que pudieras porque cada instante faltaba menos, de eso va un poco lo que quiero decirte, y lo que quiero decirme a mí mismo, pero te aviso que ya estamos en el juego montados desde hace algunos años, la pregunta sería ¿te estás divirtiendo? o ¿ya quieres bajarte?

Me encantaría leerte.

No olvides de ver otro post donde hablo sobre el tiempo aquí.

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