Domando las emociones

Somos seres emocionales, está en nosotros, conforme fuimos creciendo perfeccionamos y moldeamos las emociones que experimentamos, vivimos, nos alimentamos y expresamos gracias a ellas.

Las emociones son parte fundamental de nuestra vida, con ellas le decimos al mundo como somos y la manera en cómo pensamos, incluso la manera en como tratamos a nuestros semejantes y la manera en cómo permitimos que nos traten.

Lo anterior nos da la oportunidad de abrir un abanico de sentimientos que usamos como reacción a diversos estímulos, todo esto en una búsqueda de adaptarnos a un entorno desconocido o evolucionar para ser mejores con nosotros mismos.

Sin embargo en muchas ocasiones esta fuerza interna que estructura las emociones nos hace también actuar de maneras en que realmente no queremos, y de estas acciones llegan los arrepentimientos que en muchas ocasiones vienen a ser pequeños o grandes maestros que se quedan clavados en nuestro inconsiente y que emergen cuando menos te lo esperas para llenarte los pensamientos de pequeñas piedras que atormentan.

Una parte importante en el desarrollo personal es el control de estas emociones para poder estar en una nivelación perfecta con lo que sentimos, lo que expresamos y lo que hacemos, esta coherencia personal nos permite visualizar un resultado o una respuesta a cierto estímulo.

Un ejemplo que a mi me pasaba era con las llamadas de los bancos, yo por mucho tiempo fui una persona que no pagaba a tiempo las tarjetas y en general llevaba un mal control de los estados de cuenta al grado de que mes a mes tenía a los ejecutivos llamando constantemente a la casa para cobrar. Eran esos momentos donde se desbordaba una serie de emociones incontrolables todas, incluso permeaban mi día, acabando triste y desalentado inicialmente, pero cuando las llamadas continuaban venía la rabia y el reclamo y terminaba peleando con todos los ejecutivos uno detrás de otro.

Después de leer a Carnegie entendí la forma en como debo tratar a las personas y entendí que ganar una pelea es lo más engañoso, ya que nadie gana en realidad.

Me prometí a mi mismo en este ejemplo en específico que trataría de impulsar pequeños cambios cuando esto sucediera, obvio, pagar a tiempo era el mejor remedio, pero cuando no podía hacerlo introduje cambios en el manejo de mis emociones y gratamente los resultados cambiaron.

Las emociones son grandes aliadas cuando puedes controlarlas o al menos entender tus reacciones y comportamientos, con esto no te digo que debemos convertirnos en robots de respuestas automatizadas, no, para nada, lo que estoy diciendo es que te invito a una reflexión muy extensa sobre el manejo de tus emociones, de cómo reaccionas cuando te exasperas o cuando sientes que el mundo se viene abajo, ese conocimiento personal te permitirá ver desde fuera como entiendes el mundo. ¿No te ha pasado que de pronto ves a alguien que de la nada explota en ira, grita y maldice a quienes lo rodean y esto provocado por cuestiones sencillas? Bien, si somos tan observadores para poder ver y analizar a una persona así, pues deberíamos de serlo para la autocrítica, sin embargo, pensamos que en nuestro caso está justificado. Probablemente no.

Cuando estamos en la búsqueda de un cambio personal, conocer a fondo nuestras emociones es de vital importancia para crecer, en mi caso conocer mis emociones me permitió tener conversaciones más justas, llegar a mejores acuerdos y sobre todo me ayuda a mantener cierto equilibrio en mi vida, que es justamente lo que estoy buscando.

Conoce tus emociones para que puedas entenderte y sepas con mayor certeza quién eres.

Hasta el siguiente post, escribe, te leo.

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