Cambia de hábitos

Me pasó en muchas ocasiones que mis hábitos me llevaron más al fondo de mi vida desorganizada, estaba en líos tremendos y mis hábitos lo único que hacían era sujetarme con fuerza para no dejarme salir de ese horrible atolladero.

Es increíble el daño que una persona puede hacerse a sí misma mientras se dice mentiras frente al espejo, ese era yo, me prometí muchas veces cambiar, incluso en muchos momentos llegué a insultarme a ver si así entendía mejor el tamaño de problemas que venía arrastrando. Nada se resolvía.

Me tomó algo de tiempo darme cuenta que eran ciertos hábitos destructivos los que me llevaban tomar decisiones en su mayoría erróneas pero que sin duda pasaban por una racionalización real y me convencía a mi mismo que estaba haciendo lo correcto, o al menos no estaba haciendo nada malo.

Y es que los hábitos forman parte de nuestra vida cotidiana y los damos por hecho, porque los hacemos sin pensar -por eso son hábitos- y desde luego que existen esos hábitos que son buenos y nos ayudan a seguir adelante, pero también existen aquellos -y que muchas veces son más- que nos anclan en el lugar en donde nos encontramos.

Recuerdas aquel método que te enseñaron en algún año escolar que se llamaba el método de la observación y que consistía básicamente en observar un fenómeno para poder analizarlo e identificar ciertos parámetros que previamente se han seleccionado como caso de estudio. ¿lo recuerdas?

Bien, para comenzar un cambio real, un cambio de verdad en una persona que esté dispuesta a cambiar, el primer paso -desde mi perspectiva- es aplicar este sencillo método científico, el de la observación pero, desde luego, para sí mismo.

No puedes comenzar a cambiar algo, lo que sea, si antes no conoces cuáles son los detalles que debes cambiar, imagina que estás esculpiendo una escultura, y quieres moldearla a tu antojo, no puedes simplemente tomar el cincel y darle de golpes por doquier esperando que luego de ello quede algo como lo que tenías en mente. Habrá que ver la piedra, sentirla, analizar cuáles son las áreas de roca que sobran y ya después comenzar la ardua labor.

Algo así ocurre con los hábitos, tendremos que esculpirnos a nosotros mismos para que vaya cayendo lo que sobra, para identificar aquello que sea dañino, aquello que te esté sujetando a tu estatus actual limitado.

Obsérvate, analízate, pero sobre todo identifica los hábitos malignos, yo te podría poner ejemplos, pero cambian de persona a persona, lo mejor es que cuándo eres realmente observador te das cuenta relativamente fácil de lo que te está haciendo daño.

Por ejemplo, si procrastinas demasiado, identifica aquellas cosas que te hagan perder el tiempo y elimínalas, recuerda que queremos cambiar, recuerda que debes estar decidido; si eres un alcoholico, habrá que reconocerse como tal, hay personas que ni siquiera aceptan su alcoholismos y desde esa perspectiva no se va a poder cambiar a nadie, por eso debes observarte primero. Si comes de más y jamás puedes bajar de peso, si no puedes ahorrar y vives al día, si te desvelas hasta altas horas de la noche. De esto te hablo de casos comunes pero en cada persona es diferente. Por ello lo importante del análisis personal.

Yo tuve por muchos años un hábito que me trae con deudas hasta el día de hoy, aunque ya lo eliminé, todavía siento sus estragos, cuando un cliente me daba un anticipo por algún trabajo yo aprovechaba para ir al supermercado, pagar otras deudas, sentía -tontamente- que ese dinero debía gastarse en cosas que pudiera resultar útiles, el pago se esfumaba en unos días, lo caótico de este hábito venía cuando había que pagar proveedores, o empleados, porque no guardaba nada para ellos e invariablemente tenía que acrecentar mi deuda con el banco, llevándome hacia un círculo vicioso que no pude controlar si no hasta hace apenas unos meses. La clave fue distinguir exactamente primero el hábito y luego analizar el sentimiento de tener dinero en mis manos. Y encontré la respuesta frente a mis ojos. Pero he de decirte que no fue de la noche a la mañana.

Mucha gente habla de crear nuevos hábitos, creo que es válido, sin embargo, al crear hábitos dejas que sigan existiendo los viejos, yo planteo la necesidad urgente de cambiarlos. ¿Cómo ves?

Coméntame los hábitos que quieras cambiar, estaré pendiente.

Te leo.

¿Qué opinas?