Todos tenemos problemas

Los problemas son inherentes a nuestra vida, están ahí porque “así es la vida”, porque los buscamos, porque simplemente estaban ahí desde antes, o porque las circunstancias nos llevan a ellos. Sin embargo, aunque forman parte de nuestra vida, nadie -en la mayoría de los casos- los prevee o peor aún, no los sabemos encarar.

Siempre he estado en desacuerdo con las personas que presumen sus problemas haciendo una clara referencia a que su vida es más intensa o ajetreada que la de muchos otros, incluyéndote a ti; siempre que alguien comenta un problema habrá otra persona que cree que sus problemas son más grandes o relevantes que los tuyos. Y así lo expone.

Parte de un cambio personal es comenzar por entender que los problemas no están ahí por casualidad, es decir, los problemas tienen una razón, un origen que los gesta durante determinado tiempo y que se va desarrollando porque nosotros se lo permitimos y no actuamos a tiempo o no prevenimos esta situación.

Debemos entender de dónde viene este problema para poder afrontarlo, no podemos quedarnos sólo con el problema y atacarlo, si lo hacemos de esa manera muy difícilmente lo resolveremos de fondo y hay altas posibilidades de volver a caer en el. No es fácil, no, no lo es, sin embargo creo profundamente que vale la pena intentarlo.

Y ¿por qué es difícil? porque hablamos de autoconocimiento y eso le asusta o no le importa a muchas personas, si partimos de la idea de que muchas personas creen que no se puede cambiar, entonces entenderemos la razón de huir del autoconocmiento, “así soy y al que no le guste que se vaya”. A esto agreguemos de que el autoconocimiento supone tomar una parte de nuestro tiempo en algo en lo que no estamos interesados, entonces tenemos el resultado esperado, los problemas siguen ahí, y tal vez haciéndose más grandes o acumulándose.

Otro factor clave pero que es muy relevante en la búsqueda de la identificación de un problema es la negación, es decir, la persona niega que tiene un problema o cree que no es tan grave, minimiza o suprime la existencia del problema y esto es muy peligroso porque no ponemos en justa dimensión lo que nos ocurre con lo que nos hacemos un daño tremendo que probablemente lo único que hará es convertir el problema en una láida muy grande que agregará peso cada día que pasa.

En mi caso un problema común resulta ser la concreción de mis proyectos, me pasa muy seguido que cuando tengo contratos de largo tiempo llega un punto en ese tiempo que el proyecto se pierde y no puedo concluir ciertos aspectos del mismo, se quedan ahí estancados y al final de unos meses tengo varios proyectos inconclusos y desde luego varios clientes molestos por no tener su proyecto terminado en su totalidad.

Primero ataqué el problema directamente, bien, sin no puedo terminar un proyecto entonces usaré una app de gestión de proyectos con ella sabré perfectamente cuándo y cuánto debo hacer. Y si al inicio funcionó de maravilla pero después la gestión de la app se agregó al desorden entonces no la actualizaba y ahora tenía proyectos inconclusos, clientes molestos y una app de adorno y en números rojos con las entregas.

Hacerle frente a un problema tiene que ver directamente con conocer sus raices, la pregunta no era ¿por qué no puedo terminar estos proyectos?, la pregunta mejor planteada fue ¿por qué no puedo comenzar lo que empiezo?, pero la pregunta que me dió la mejor respuesta en este caso fue ¿Por qué saboteo la búsqueda de mis sueños?, esta pregunta en un inicio tuve que evitarla porque hablaba de mi y me veía como alguien diferente a lo que yo deseaba, y si, de eso se trata de saber quién es esa persona que no eres tu, pero que habita tu mente y te lleva a tomar cierto tipo de decisiones.

Y entonces las respuestas me abrieron nuevos caminos de entendimiento, incluso hubo algunas dolorosas, pero la solución fue más allá de buscar una app, tener una agenda, tener una asistente, devolver dinero o disculparme personalmente, todas esas soluciones siempre atacaron la punta del iceberg y no el fondo.

Entendí que quería mandar varios mensajes con esa actitud, entendí que habían mensajes para mis clientes, otro para mí, e incluso para mi familia, y una vez analizando esto pude tomar cartas en el asunto, las acciones fueron muy diferentes a las iniciales y pude corregir varios errores que venía cargando desde hacía mucho tiempo, al final comencé a cambiar eso que necesitaba. Pero no fue hasta que hice este análisis antes no. Y te recuerdo que esto fue únicamente un ejemplo, pero tengo una gran lista de problemas por resolver.

Y claro podrás pensar “eso no es nada comparado con lo que me pasa”, y podría ser cierto, coméntame qué es lo que te pasa y lo resolvamos juntos.

Te leo.

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