3 trozos de pensamientos

Existen en la vida de esos momentos que te van llenando el alma, de a poco llegan los trozos regados de vida cargados de experiencias que te van armando como ser humano, nos vamos quedando con los recuerdos de esas experiencias hasta formar nuestra propia visión del mundo. A partir de ello, creamos lo que comúnmente se conoce como realidad. Y en mi caso lo últimos tiempos han sido una manera extraña de aprender a sobrevivir. La naturaleza que nos está formando todos los días, cada hora, a cada minuto.

 

Trozo 1: La vejez funde a las personas que podrían tener algo de qué arrepentirse.

He visto apagarse a varias personas, en la vejez, las he visto luchar contra aquello que han dejado inconcluso, he visto como el brillo de sus ojos se ha apagado cuando el cuerpo ya no tiene el ímpetu de levantarse. “Aquí esperando a que vengas”, me ha dicho una mujer de más de 80 años postrada en cama, que se ha quedado abandonada por casi toda su familia, mientras le pregunto  ¿cómo se encuentra?, ella sin fuerzas tiene un deseo incontenible de levantarse, pero su reino no va más allá que esa cama de hospital que la atrapa. ¿Qué fue lo que dejó de hacer? me pregunto, ¿qué pensarán aquellos que la abandonaron a su suerte?, estará arrepentida del pasado, de lo que dejó de hacer.

 

Trozo 2: La vida se va de las manos mientras pensamos que la aprovechamos.

Pocas son las consideraciones que tenemos acerca de la vida y del tiempo que pasa frente a nuestros ojos, estamos viviendo vidas que no nos corresponden intentando ser felices con lo que vemos en redes sociales, y vomitando odio ante aquellos que lo permitan, estamos tan poco enfocados en nosotros mismos que sin quererlo el tiempo se nos escapa. Yo siento que perdí diez años de mi vida, de pronto las cosas comienzan a ser claras y pienso que ya es demasiado tarde para hacer las cosas que quiero, y veo al pasado y me pregunto lo que estaba haciendo antes y la manera en que el tiempo se me fue sin darme cuenta, no puedo recriminarme a mi mismo, lo único que queda es analizar lo que pasó, y no tratar de recuperar el tiempo perdido, sino más bien darle un nuevo sentido a mi vida. Así de simple.

 

Trozo 3: Hay un legado que no entendí.

Hablar con gente mayor me ha mostrado algo que no entiendo, la gente mayor no vivía estresada, pareciera que en nuestra actualidad hay una competencia por estar más estresado, me hace pensar que al lucir estresado parece que estás muy ocupado siempre, lo que significa que tienes mucho trabajo, lo que nos lleva a pensar que eres exitoso. Y hablar con gente mayor es un deleite, escuchar las historias de cuando salían a las calles a sentarse por las tardes, a hablar, a ver a los niños jugar, a saludarse con los vecinos me parece algo muy lejano y utópico. Los índices de delincuencia eran menores y desde luego el estrés no resultaba ser un factor tan importante en la salud de las personas. Sin embargo las necesidades y el ritmo de vida van cambiando, y hoy ese ritmo nos ha llevado a convertirnos en hijos del estrés y nos hace mucho daño.

 

A veces divagar nos permite encontrar algunos hilos que andaban sueltos, nos permite poner un poco de cemento sobre algunos ladrillos que andaban sueltos.

Coméntame algún trozo de pensamiento que te ronde la mente.

Te leo.

¿Qué opinas?