Raíces que se deben cortar

Hay ciertos pensamientos y comportamientos que han dejado raíces muy profundas y arraigadas a nuestro ser, raíces que como hierba mala no hacen más que entorpecer el sano crecimiento de un árbol fuerte.

Estas raíces fueron creciendo en nosotros desde pequeños con las enseñanzas de nuestros ancestros, con las palabras de nuestros padres y maestros, con las historias de nuestros amigos y con aquello que escuchamos por ahí en nuestros círculos cercanos, y fue así como fueron haciendo hueco en nuestro interior hasta moldearlo por completo.

Si tuvimos sueños que nunca perseguimos fue porque en algún momento de nuestra vida sucedió algo lo suficientemente poderoso para evitar seguir y abandonar aquel anhelo, desde un evento traumático, hasta una persona que te convenció de que no podías lograrlo, incluso una simple idea puede tumbarte los sueños.

Jamás les sucedió que pese a lo que pensabas, alguien dice una pequeña frase, la cual puede cambiar completamente tu percepción de las cosas. Recuerdo lo mucho que disfruté mi primer viaje en avión, fue una experiencia única porque mi papá quiso ser piloto y hasta aquel entonces me había hablado sobre lo maravilloso que era volar. Todo fue de maravilla hasta que a nuestro regreso y hablando con mi madre, mi papá mencionó “la turbulencia”, en efecto yo lo había sentido durante el vuelo, pero la forma en cómo lo dijo cambió mi percepción del vuelo, y los vuelos posteriores ya no fueron tan gratificantes, menos si llegaba la turbulencia en algún momento.

Esa es una raíz que creció en mí y no me deja desde entonces. Podría ser poco relevante pero ha causado un impacto a través del tiempo. Así es como las raíces se van haciendo profundas, porque las dejamos crecer; si hablamos de nuestros sueños entonces se convierte en todo un tema ya que estamos dejando que elementos externos tiren por la borda lo que queremos.

Cuántas personas andan por ahí pensando que no son capaces de cumplir sus sueños porque alguien les dijo que no era posible, que estaban locos, que eso no era para ellos; y se lo creyeron, lo aceptaron como realidad y ahora esas palabras permean su vida.

Afortunadamente para estas raíces malas, también existen podadoras, también se cortan, y es que entendamos esto, las personas que vienen a decirte que no podrás hacer lo que quieres, es muy probable que tampoco hayan conseguido lo que ellas querían, vienen con sus propias raíces, con sus propios miedos, y es probable que al verte, se vean reflejados en un espejo y en lugar de hablarte a ti se estén hablando a ellos mismos y a su pasado.

Eres tú contra ti mismo, esa es la verdadera lucha, ese deseo de cortar las raíces que te atan a ideas que te obligan a quedarte en el momento y en el lugar en el que te encuentras, ganar pequeñas batallas es fundamental, pelear diferentes batallas también es de gran ayuda, pero lo más importante es que debes prepararte para esas batallas, no puedes ir en blanco y si pierdes, debes aprender algo con ello, aunque sea mínimo.

Encontrar las raíces que deben ser cortadas es muy sencillo, pregúntate por qué no puedes perseguir tus sueños y ahí empezarán a salir una a una, escríbelo y luego ve poniendo metas para cortar cada una de ellas, no quieras cortarlas de tajo, te lastimarás, debes ir poco a poco cada una tiene diferente dimensión y diferente profundidad y tamaño unas serán más difíciles que otras. Pero planea bien tu poda.

Cuéntame de una victoria, estaré deseoso de leerlo.

Turbamulta.

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