La vida que cambió muy rápido.

Jamás nos imaginamos que la vida nos cambiaría así de pronto y así de rápido, no nos ha dado tiempo de realmente analizar lo que sucede. En una época en dónde creemos que poseemos libertades y en la que el libre albedrío está de moda llega una pandemia que nos obliga a seguir reglas. Y eso no le gusta a muchos.

Únicamente conozco mi realidad, y trato de entenderla y analizarla en medio de lo que sucede, y lo hago desde un país tercermundista. Ver a la gente volcada en las calles haciendo una vida “normal” me hace pensar en lo lejos que estamos de la ansiada solución. Somos ese tipo de humanos que estamos esperanzados en la vacuna para que podamos seguir siendo los mismos que éramos.

Será acaso que no nos gustan los cambios, o no estamos mentalmente preparados para ello, no tenemos la mínima intención de saber en lo que nos podríamos convertir. Sin embargo mucha gente se pasa la vida pidiendo que las cosas cambien, pero cuando hay que dar la moneda de cambio, entonces no.

Mucha gente se sigue muriendo por esta razón, y no hablo de la gente que sale a exponerse por necesidad, hablo de los que, con sus acciones, están esparciendo la muerte. Gente que por alguna razón en este tiempo no ha alcanzado a entender la magnitud de sus acciones y la repercusión en la vida de otros.

Es nuestra responsabilidad esta vez, depende de nosotros completamente, pero pareciera que no importa saberlo, buscamos a contraviento hacer una vida “normal”, y en esa búsqueda se nos han ido personas valiosas. Y se ha llorado con un peso nuevo en los hombros, con una idea clara, se pudo evitar.

Me he enterado de personas que han fallecido y en mi mente solo ha existido un pensamiento, ¿cómo le llegó el contagio?, y en algunos casos he escuchado pésimos justificantes: “es que salió”, “es que fue”, “es que festejó”, “es que no sabía”. La vida se nos está yendo en justificantes sin sentido.

Quisiera hacer más que escribir unas líneas de coraje contra aquellos que arriesgan su vida, y de paso las de otros a los que dicen amar. Hoy nomás soy un espectador muy sorprendido de la conducta humana. Ya no quiero dar más pésames en la distancia.

Todos tenemos nuestras razones y para nosotros son válidas sin duda alguna.

Coméntame, te leo.

Algunos bloqueos para el cambio.

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