Tocar fondo

Siempre pensé en la frase “tocar fondo”, sin embargo, no sabía al cien por cien lo que significaba, ni lo que se sentía, ni tampoco en qué momento realmente se toca el fondo. Es más, he llegado a pensar que siempre puede estar más hondo.

Creo que en estos diez meses de pandemia he aprendido a tocar fondo, incluso he conocido varios “fondos” nuevos. Parece que la profundidad de ese fondo puede variar dependiendo la persona, o puede sumergirse mostrándote inéditos niveles.

En varias ocasiones pensé que había llegado a cierto límite, mientras tanto, alrededor de mi, se formaron nuevas realidades que trastocaron mi presente, haciéndolo más oscuro. Y claro hubieron y hay días buenos y alentadores, pero hay otros que, como golpe súbito me hacen caer de bruces y sometido contra la propia verdad de lo que estoy viviendo.

Ha sido un poco de todo, entre la vida personal y laboral, la quietud y el movimiento, el silencio y el estruendo, y en ese intermedio he tenido que reconocerme y entender que debí adaptarme antes. No es una queja, es más bien un auto reclamo, por haber sido derrotado por el tiempo, que me sobrepasó mientras yo sollozaba la mala suerte. ¿Y cuál podría ser la mala suerte si estoy sano?. Habré llegado a tocar fondo, no lo creo.

Entonces llegó mi propia mente a jugarme varias malas pasadas, y de manera intermitente a lo largo de este tiempo me ha vulnerado de tal manera que me he sentido enfermo, y no lo he estado. Luego me he despertado por las noches para pasar en vela la madrugada, que me tiene esperando algo, no se que, pero espero. No quiero decir que eso sea tocar fondo, pero así se siente en el pecho, un vacío, que es presionado, cada vez más y más.

¿Y la calle?, salir, hacer la vida “normal”, comenzar a ver los errores de otros, las fallas en los cuidados, los tapetes sin cloro, la falta de gel, la gente acercándose, reuniéndose. Es como si pudieras ver con claridad como se está transmitiendo el virus y ya no poder pensar en otra cosa más que en esa necesidad de salir de allí, ¿por qué estás allí entonces?. 

Y los acontecimientos empiezan a sumarse uno detrás de otro, y comencé a traer una losa muy pesada en los hombros y en el alma, y me pregunté nuevamente si eso es tocar fondo, pero no, no me he enfermado, ni he perdido a nadie, entonces agradezco; sin embargo, las noticias afuera resuenan una detrás de otra y me siento atrapado, perdido.

Ahora busco encontrar un nuevo camino, un pequeño sendero que me indique una ruta por la cual conducirme, no quiero tocar fondo, no quiero saber si existe un fondo, creo que he tenido suficiente, y sin saber si existe o no, prefiero empezar a ir hacia arriba.

¿Cuál es tu historia?

Te dejo este post Domando las emociones.

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